Por Juan Pablo Ojeda
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) reconoció que la infraestructura hidráulica en desarrollo en la Zona Metropolitana del Valle de México no erradicará el registro de inundaciones durante la temporada de lluvias. El organismo descentralizado acotó que el alcance real de las obras se limitará a la reducción de riesgos y a optimizar la velocidad de respuesta ante contingencias.
Durante la comparecencia técnica en la conferencia matutina del Ejecutivo Federal, la dirección de la Conagua detalló que la orografía y el volumen de precipitaciones rebasan la capacidad instalada. Los proyectos vigentes buscan incrementar la velocidad de bombeo y desalojo de los caudales, reduciendo el tiempo de permanencia del agua en la vía pública.
La planeación gubernamental se concentra de manera prioritaria en la zona oriente de la cuenca, región que presenta los mayores índices de vulnerabilidad por hundimiento diferencial del suelo. Los peritajes oficiales determinaron que ante la presencia de fenómenos meteorológicos extraordinarios, los sistemas de drenaje continuarán registrando saturación de conductos.
El catálogo de obras en ejecución incluye la ampliación de los vasos de captación de la laguna de regulación El Salado, así como la reestructuración de colectores en las avenidas Teotongo, Los Pinos y Carmelo Pérez. Adicionalmente, se construye un nuevo cárcamo de bombeo en la zona de Xochiaca para contener los escurrimientos superficiales.
Las acciones de mantenimiento preventivo contemplan el desazolve mecánico de 19 cuerpos de agua, entre ríos y canales a cielo abierto que atraviesan la mancha urbana. El volumen de sedimentos y desechos retirados de los cauces representa el principal factor de obstrucción en los nodos de interconexión con el Túnel Emisor Oriente.
El presupuesto federal asignado a la mitigación de riesgos hídricos a nivel nacional asciende a una partida aproximada de 12 mil millones de pesos. No obstante, las proyecciones de ingeniería civil indican que la inversión resulta paliativa frente al déficit estructural acumulado en las últimas tres décadas en la cuenca del Valle de México.
Los modelos predictivos de la Conagua señalan que las afectaciones patrimoniales y viales persistirán de manera focalizada en colonias con antecedentes de hundimiento geológico. El protocolo de operación del sistema hidrológico priorizará el desalojo eficiente de aguas combinadas para salvaguardar la infraestructura estratégica de transporte y servicios.