Por Juan Pablo Ojeda
La lideresa del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, declaró formalmente su disposición para impulsar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Perú y México, actualmente en niveles de mínima interacción. La política peruana subrayó que la actual parálisis en los vínculos bilaterales afecta directamente los intereses comerciales y la cooperación en materia de seguridad entre ambas naciones.
El análisis de las cifras comerciales arroja que el intercambio entre ambos países ha experimentado una contracción del 12% en el último año fiscal, atribuible en parte a la ausencia de embajadores plenipotenciarios. La propuesta de Fujimori busca reactivar los tratados de libre comercio vigentes, que han visto ralentizada su operatividad administrativa debido a la falta de canales diplomáticos fluidos.
Desde una perspectiva técnica, la normalización requiere de la designación de representantes diplomáticos con pleno reconocimiento de ambas cancillerías. La lideresa de Fuerza Popular enfatizó que esta medida es necesaria para gestionar de manera eficiente el flujo migratorio y la asistencia consular, temas que han quedado supeditados a la voluntad de encargados de negocios.
Los registros de opinión pública en Perú indican que una mayoría del sector empresarial y exportador presiona por un acercamiento pragmático con México. El sector agroindustrial, en particular, ha señalado que la incertidumbre diplomática ha complicado la certificación fitosanitaria de productos peruanos destinados al mercado mexicano, elevando los costos de logística.
En el ámbito de la cooperación, Fujimori destacó que la relación no debe estar condicionada por las diferencias ideológicas de turno. La postura de su bancada en el Congreso peruano es proactiva para facilitar un marco de entendimiento que permita retomar la cooperación en programas de capacitación técnica y proyectos conjuntos de infraestructura portuaria.
La posibilidad de este acercamiento depende ahora de la respuesta que el Gobierno de México otorgue a este gesto político. La Cancillería mexicana, bajo su política exterior actual, ha mantenido una postura de prudencia respecto a la estabilidad institucional en Lima, lo cual ha sido el principal freno para un deshielo diplomático definitivo.
El impacto de este cambio en la política exterior peruana sería medible a corto plazo mediante la reactivación de los consejos de asociación estratégica. Keiko Fujimori concluyó que, de alcanzar espacios de decisión ejecutiva en el futuro próximo, priorizará una agenda de integración latinoamericana que coloque a México como un socio comercial estratégico fundamental en la cuenca del Pacífico.