La escalada militar entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse luego de que ambos países intercambiaran nuevos ataques, dando por terminado el periodo de distensión alcanzado semanas atrás. Los enfrentamientos se concentraron en el estrecho de Ormuz y en instalaciones militares del Golfo Pérsico, una de las regiones estratégicas para el comercio mundial de energía.
De acuerdo con las autoridades iraníes, los bombardeos estadounidenses dejaron al menos 14 muertos y 78 heridos desde el miércoles. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos aseguró que sus operaciones estuvieron dirigidas contra infraestructura militar vinculada con la capacidad de Irán para amenazar la navegación comercial en la zona.
Washington asegura haber atacado objetivos militares
El ejército estadounidense informó que la ofensiva alcanzó alrededor de 90 objetivos militares, entre ellos sistemas de defensa antiaérea, depósitos de misiles y bases de drones.
Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán afirmó que varios de los ataques impactaron infraestructura civil, incluidas zonas del sur del país y puentes que comunican con la ciudad de Mashhad, donde se realizaban las ceremonias fúnebres del líder supremo Alí Jamenei, según la versión oficial iraní.
Las autoridades iraníes calificaron la ofensiva como un «crimen de guerra» y aseguraron que responderán para proteger su soberanía e integridad territorial.
Irán responde con ataques contra bases de Estados Unidos
Como represalia, los Guardianes de la Revolución informaron que lanzaron ataques contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait y Qatar, países aliados de Washington.
Según medios estatales iraníes, las operaciones incluyeron el uso de drones y misiles dirigidos contra sistemas de defensa aérea, radares y depósitos de combustible. Las autoridades de Kuwait reportaron al menos una persona herida tras los ataques.
Mientras tanto, en distintas ciudades portuarias iraníes, entre ellas Bandar Abás, Konarak y Chabahar, también se reportaron explosiones y una mayor presencia de aeronaves militares.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro del conflicto
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos de tensión. Antes del conflicto, por este corredor marítimo transitaba cerca del 20 % del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo, lo que convierte cualquier interrupción en un factor de preocupación para los mercados internacionales.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, reiteró que la navegación por la zona estará sujeta a las condiciones que establezca Irán, mientras que Estados Unidos insiste en garantizar la libertad de tránsito para las embarcaciones comerciales.
Pese al aumento de la tensión, los mercados energéticos registraron movimientos moderados. El Brent se ubicó alrededor de 77.07 dólares por barril, mientras que el WTI cotizó cerca de 72.69 dólares.
Trump advierte sobre una respuesta más severa
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los recientes bombardeos fueron una respuesta a presuntos ataques iraníes contra embarcaciones comerciales y advirtió que, si esas acciones se repiten, la respuesta estadounidense será mayor.
Aunque el mandatario señaló que existe la posibilidad de retomar el diálogo, insistió en que las operaciones militares buscan proteger la seguridad marítima en el Golfo Pérsico.
La ONU pide retomar la vía diplomática
Ante el deterioro de la situación, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, hizo un llamado a reducir las tensiones y reactivar las negociaciones entre ambas naciones.
Por su parte, Irán informó que su ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, sostuvo una conversación con el primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani, para analizar opciones diplomáticas que contribuyan a contener el conflicto.
Mientras tanto, Omán, país que ha fungido como mediador entre Washington y Teherán, condenó los ataques registrados en la región sin atribuir responsabilidades a alguno de los dos gobiernos.
La situación también afecta al transporte marítimo. De acuerdo con la Organización Marítima Internacional, casi 6 mil marinos permanecen varados en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, a la espera de que mejoren las condiciones de seguridad para reanudar la navegación.